Bergenroth pudo con los códigos españoles

El 26 de febrero de 1813 nacía Gustave Adolph Bergenroth en Marggrabowa, un lugar remoto y seco de la antigua Prusia. Estudió en la Universidad de Königsberg y tras pasar por Colonia, Berlín y California, en 1860 recaló en Simancas. Su objetivo, el Archivo General. El Gobierno inglés le había encargado que encontrara, listara y resumiera todos los documentos de Estado relacionados con la historia inglesa.

Bergenroth se instaló en una especie de fonda, el Parador de la Luna. Un amigo que fue a visitarle describió así Simancas: “Es una colección de casuchas miserables. El lugar donde vive [...] tiene dos pisos, con todas las habitaciones enyesadas. No hay chimenea en ninguna y, siendo el invierno muy crudo y con las paredes tan llenas de agujeros, sólo el profundo deseo de servir a la historia puede reconciliar a un hombre para vivir en tan duras condiciones”.

En el Archivo General tuvo que enfrentarse a una inmensa cantidad de documentos: sus 46 salas contenían 100.000 legajos de entre 10 a 100 documentos cada uno.

Su trabajo fue inmejorable. Encontró los documentos buscados y, además, reconstruyó 19 nomenclátores criptográficos. Y todo en 10 meses, lo que significa que rompía un código secreto español cada dos semanas. Bergenroth superó los logros de muchos criptoanalistas profesionales.

Este historiador, que legó al mundo su monumental Calendarios de Cartas, Despachos y Papeles de Estado Relacionados con las Negociaciones entre España e Inglaterra, murió en 1869 de una fiebre que contrajo en Simancas.

Simancas

Los documentos secretos españoles del Archivo Histórico de Simancas, en Valladolid, fueron descifrados por Gustave Adolph Bergenroth en un tiempo récord.