Un Poe criptoanalista

El criptoanálisis es una de las ramas de la ciencia donde se conjugan el pensamiento lógico y la pura intuición. Un ejemplo de ello lo tenemos en un conocido autor: Edgar Allan Poe.

Aunque todos le recordamos como escritor, muy pocos conocen su vertiente de criptoanalista. Y era bueno. En su relato El escarabajo de oro presenta un mensaje cifrado y cómo el protagonista logra resolverlo. El relato es una clase magistral de las técnicas criptoanalíticas anteriores a la invención del ordenador.

Pero en cierta ocasión, su pericia descifradora no salió vencedora. En 1839, en su sección del semanario Alexander’s Messenger, desafió a sus lectores a que le enviasen criptogramas afirmando que los resolvería en el acto. Un lector llamado G. W. Kulp le envió un texto cifrado escrito a mano que apareció en la revista el 26 de febrero de 1840. El texto comenzaba:
“Ge Jeasgdxv: Zij gl mw, laam, xzy zmlwhfzek ejlvdxw kwke tx lbr...”. Poe demostró que se trataba de “una jerga de caracteres tomados al azar, sin significado”.

Todo hubiera quedado así si no fuera porque en 1975 un matemático llamado B. J. Winkel y un químico, M. Lyster, descifraron el texto. Poe no estaba equivocado, pero tampoco acertado. El motivo de que no lo resolviera estaba en que en el texto había 16 errores, uno de ellos grave, que provocaron la dura descalificación del escritor.


Edgar Alan Poe

Además de autor de obras de misterio, Poe era un excelente criptoanalista. Fue capaz de resolver mensajes cifrados que sus lectores le enviaron.